Sunday, June 15, 2014

[ESPECIAL BRASIL 2014] UN ENFOQUE NUEVO DEL FÚTBOL (versió catalana: clica aquí)

Las primeras lentes se inventaron en Holanda a principios del s. XVII y se utilizaron para la fabricación de telescopios. Al conocer la noticia del ingenio, Galileo se construyó uno y con él descubrió en enero de 1610 que Júpiter tenía cuatro satélites, lo que le llevó a cuestionar la posición cosmológica de la Tierra postulada por la Bíblia: si la Tierra no era el único astro dotado de un satélite, podía ser que tampoco fuera el único en transportar vida por el espacio? La Inquisición acusó a Galileo de hereje y éste tuvo que retractarse para no morir en la hoguera.

La televisión hace de telescopio para que no nos perdamos ningún detalle del Mundial de fútbol. Gracias a la tele ya se empieza a vislumbrar que este Mundial va a ser un Mundial de grandes cambios. España ha desembarcado en Brasil con el viejo esqueleto del Barça y ha sido vapuleada por una joven Holanda liderada por la pizarra de Van Gaal, que no ha tenido reparos en abandonar el mítico 4-3-3 con tal de romper las líneas del tiki y taka que él ayudó a construir. “Ha sido la peor derrota de mi vida”, ha dicho Xavi. Qué cruel ironía del destino: Van Gaal subió a Xavi al primer equipo y él lo arrastró por el lodo en Brasil en lo que quizá será uno de los últimos partidos de Xavi en la élite, si decide marcharse a probar fortuna en una liga menor después del Mundial. Pero Xavi insiste como un autómata en su discurso: “Tenemos que seguir con nuestro estilo”.

Hay dos problemas con ese discurso: el primero (menor) es que desde un punto de vista de relaciones públicas es indefendible porque el estilo ya no gana, y el respetable empieza a impacientarse después de los varapalos del Bayern, de las derrota contra el Atlético de Madrid en la Liga, y ahora contra Holanda. El problema principal, de todas maneras, es otro, mucho mayor: que tanto en el Barça como en la selección el estilo se ha hecho sinónimo de Xavi. Con ello se da por sentado que juega Xavi y se enfoca el debate sobre el estilo con una premisa errónea cuando se debería enfocar en qué jugadores ocuparán el puesto de Xavi. Los técnicos del Barça no advirtieron del peligro que suponía que Xavi retrasara su posición ya en la era Tito, cuando los jugadores cortocircuitaban sus pases hacia Messi (“Messi-dependencia”). Conviene recordar que en el periodo en que Xavi ha ido bajando su rendimiento y no se ha sentado a Xavi “para mantener el estilo”, el Barça ha perdido a dos grandes mediocentros que habían sido llamados a relevarle, bien porque se han cansado de las críticas o porque querían más minutos: Thiago Alcántara y Cesc Fábregas. La conclusión es obvia: la obsesión inquisitorial por mantener el estilo ha condenado el estilo – tan bien cuidado desde La Masia – a la hoguera. Si hay alguien que crea que un medio del campo con Busquets, Iniesta, Fàbregas y Thiago no podría mantener el estilo, que tire la primera piedra.

Todos recordamos que Xavi era el garante del estilo del Pep Team y de La Roja, cuando jugaba a diez metros del área y se revolvía en un santiamén en una baldosa. Aquél Xavi maravillaba al mundo con su anticipación ajedrecística del tempo del juego, sus triangulaciones con Iniesta y Busquets, y sus pases milimétricamente templados. Contra Holanda aún se vieron destellos de aquél Xavi, con algunos pases brillantes a Costa y toques de primera muy pillos en el centro del campo. Pero absolutamente todos esos destellos se produjeron en la medular – donde Xavi se siente más cómodo –, y muy cerca de Busquets, en posición de medio defensivo: en la segunda parte dejó tan solo a Iniesta en la medular que hasta el de Fuentealbilla perdió balones cuando fue presionado por dos y tres jugadores. Claro que no todo es culpa de Xavi si Holanda le endosó a España más goles en media hora de los que encajó La Roja en dos Eurocopas y un Mundial (4 goles en 19 partidos). También Casillas, Piqué, Ramos y Silva cometieron errores garrafales, y no hubo ni rastro de la Presión Total que definió las ágiles recuperaciones de este equipo.

El corolario de toda esta discusión es que lo importante no es el estilo sino la velocidad a la que se desarrolla. El fútbol moderno es un juego de velocidad y técnica en el que cada vez tienen menos cabida los jugadores lentos – hay que pensar, correr, y mover el balón tan rápido como sea humanamente posible. Ya lo dijo Guardiola al ganar 4-0 al Santos en la final del Mundial de Clubes del año 2011: "En verdad lo único que hacemos es pasarnos la pelota lo más rápido posible". En este Mundial vamos a ver cómo el fútbol-velocidad toma ventaja en todas sus formas. Hay algo de gratificante en esta Holanda tan joven (el once inicial que jugó contra España tenía 24.6 años de media, por 28.3 de los españoles) y tácticamente versátil: su dibujo defensivo 5-3-2 se transforma rápidamente en un peligrosísimo 3-5-2 cuando los laterales se suman al ataque, que tiene dos lanzas muy puntiagudas (Van Persie y Robben). Aunque el abultado resultado contra España no refleje la diferencia real entre los dos países, está claro que, a día de hoy, el tiki y taka al ralentí de La Roja – que sólo le valió para ganar la estadística de posesión (57%) –, con un solo punta (Costa), huele a marchito. El ex-internacional francés Lizarazu es el que ha descrito mejor el juego de La Roja: “Mucho amor, pero le falta sexo”. Aunque Del Bosque tiene a grandísimos futbolistas en el banquillo (podría relevar a Xavi por Fàbregas o Koke y a Piqué o Alonso por Javi Martínez), falta por ver si acierta a menear el esqueleto.
Sirva también de ejemplo el vibrante partido entre Italia e Inglaterra (2-1), que podría perfectamente haber acabado en un empate por el gran número de ocasiones que tuvo Inglaterra. Inglaterra e Italia son selecciones muy diferentes que tienen puntos interesantes en común. Ambas se estructuran alrededor de un centrocampista que se ha retrasado con el paso de los años para evitar la presión (Gerrard / Pirlo), capaz de hacer desplazamientos largos milimétricos, lo que alarga el campo, dificulta la tarea de las defensas compactas, y da alas a sus puntas veloces (Sterling / Balotelli). Ambas proposiciones, que son perfectamente compatibles con el fútbol de posesión, son filosóficamente opuestas al fútbol de pase corto del tiki y taka. Inglaterra ofrece una versión joven y refrescante de lo que fuere (26.8 años de media en el once inicial), con un electrizante Sterling (19 años) que, con su velocidad, hizo estragos en la defensa italiana durante todo el partido. Italia (27.7 años de promedio) nos ofrece una versión sui generis muy seductora del tiki y taka, encabezada por el exquisito mediocentro Andrea Pirlo. Este jugador de 35 años es 6 meses mayor que Xavi, pero al contrario que Xavi, tiene dos piernas muy potentes con las que suelta medidos pases largos como latigazos por doquier; cada vez que toca el balón se activa el ataque de Italia como un resorte. Así, las posesiones conducidas por Pirlo son mucho más letales que las lideradas por Xavi: alguien tendría que advertir a las televisiones que los porcentajes de posesión no tienen valor informativo si no se incorpora a la métrica la dificultad del pase. De momento la mejor noticia de este Mundial ya es que Italia ha sabido extirparse el catenaccio para siempre y en su lugar se ha transplantado el tiki y taka como si fuera el hígado de un donante.

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Sunday, June 1, 2014

LO QUE JAMÁS QUERREMOS SER (versió catalana: clica aquí)

Un espejo es un objeto capaz de reflejar la luz de manera total o parcial. Los primeros espejos, fabricados a base de pulir obsidiana (una roca volcánica totalmente vítrea), datan del 6.000 a.C. En Mesopotamia (4.000 a.C.) se fabricaban espejos de cobre pulido. En el s. XVI, los artistas italianos de Murano aprendieron que al deslizar mercurio detrás de un cristal se formaba un espejo casi perfecto, y estos espejos carísimos ocuparon los palacios de toda Europa. En 1835 el químico alemán Julius von Liebig inventó un proceso para depositar una fina capa metálica de plata encima de una superficie de cristal, convirtiéndola en un espejo. Los espejos de hoy en día se fabrican depositando aluminio, más barato y más inoxidable que la plata.

La mercadotecnia del Real Madrid se frota las manos con su nueva imagen de club campeón después de una larga sequía. La hinchada del Real Madrid está celebrando “el cambio de ciclo” y rápidamente se proclaman los “Reyes de Europa”, por las prisas en reemplazar la larga dominación blaugrana que se ha interrumpido esta campaña y en la que el Real Madrid ha ganado un merecido doblete. En lo positivo, esta Champions ensalza la sabiduría táctica de Ancelotti, resalta una vez más el papel de los grandes defensas (Ramos), y redime al bueno de Casillas – que había sido perseguido con una crueldad digna de la Gestapo. La imagen del nuevo campeón es eminentemente muscular, no sólo por sus futbol-atletas sino también por su músculo financiero. Sin embargo, el Barça hará bien si se mantiene firme en su modelo, basado en jugadores cerebrales de La Masia, y no se mira en el espejo del Real Madrid, por varias razones.

Primero, el modelo de financiación del Real Madrid prosperó porque es anterior a la UEFA Fair Play Rules, según las cuales el gasto no debe sobrepasar a los ingresos. Nos remitimos a la Historia. Hace 14 años Florentino Pérez irrumpió en el mercado del fútbol como si fuera un casino y empezó a jugar en la Champions, su ruleta. En el año 2000, Florentino, que es constructor, ideó un plan inspirado en vigas de cemento: reducir los efectos del azar en el fútbol a base de reforzar el equipo con el máximo número de estrellas posibles. Pero era un plan carísimo y el club ya adeudaba 270 M€. En el año 2001 llamó a su antiguo amigo Álvarez del Manzano, ahora alcalde de Madrid para el PP, y le pidió un pequeño favor. Todo se arregló en un santiamén y a la sombra, como la mafia. Del Manzano recalificó unas zonas verdes del centro que pertenecían al Real Madrid para que el club las pudiera vender a constructoras (entre ellas la empresa de Pérez, ACS Dragados). De la venta de los terrenos, el Real Madrid obtuvo más de 400 M€, con lo que pudo cancelar la deuda y fichar a Zidane, Ronaldo, Figo, Roberto Carlos, Cannavaro, y Beckham. En 2002 tuvo su día de suerte y ganó la Champions, pero a qué precio: cuatro rascacielos que harán sombra a Madrid para siempre. La operación firmada por del Manzano sería hoy en día castigada duramente por la UEFA como lo han sido otras operaciones de financiación encubierta en el ManCity y el PSG, y no es la primera vez que las instituciones ayudan al Real Madrid para engrosar su historial y perjudicar el de sus rivales. En 1953, Franco prohibió que el Barça (que tenía un gran equipo con Kubala, Ramallets, etc.) fichase a Alfredo Di Stefano – el Messi de la época – pero luego autorizó que lo fichase el Real Madrid, que en sus 51 años de historia había ganado sólo dos Ligas y ninguna Copa de Europa. El Madrid de Di Stefano ganó 5 Copas de Europa (marcó en las cinco finales) y 8 Ligas. La mitad de los trofeos de los “Reyes de Europa” no deben ser la envidia de nadie porque están manchadas con ignomínia.

Segundo, al Barça le conviene que el Real Madrid siga convencido de que el camino del éxito pasa por poner mucho músculo – atlético y financiero – y poca planificación a largo término. Este año a Florentino le ha vuelto a salir bien la partida de ruleta, pero por centímetros y minutos: Ramos marcó el gol del empate en el minuto 93, y luego Bale marcó el segundo de cabeza gracias a un rebote afortunado en el área después de haber fallado estrepitosamente dos goles. Si el cabezazo de Ramos se hubiera desviado unos centímetros a la izquierda, los 100 M€ que costó Bale se hubieran ido al traste. Cristiano y Bale, que raramente devuelven el balón al compañero, parecen replicantes descerebrados salidos de la película Blade Runner, jugando más para lucir su pegada y su galope que para servir al equipo. Es parte del plan inicial de Florentino, que ya lleva gastado en el intento más de 1.000 M€: una inversión insostenible para sólo dos Champions, cinco Ligas, y dos Copas. El tiempo no pasa a su favor; Cristiano – el estandarte del club –, con 29 años y lesiones que se alargan, pronto no va a poder sostener su rendimiento a los niveles acostumbrados.

Tercero, para el culé hay motivos para ser optimista a pesar de los nubarrones que aún se ciernen sobre el Barça con la incomprensible permanencia de Zubi tras su desastrosa gestión: es muy difícil que la “dominación blanca” sea tan duradera como la del Pep Team. Viendo el juego exhibido por el Real Madrid durante la pasada temporada, uno no puede evitar preguntarse si no será la baja forma del Barça lo que ha facilitado dos títulos a los merengues. Parece que el Barça se ha caído por marchito, no por la grandeza del juego merengue, mientras que el Pep Team humilló al Real Madrid repetidamente. Desde que en el 2010 el Pep Team tuviera que esquivar, en autocar, la humareda del volcán islandés Eyjafjallajokull en erupción, el aficionado culé ya tiene interiorizado que la máxima competición no siempre la gana el mejor de Europa. El Real Madrid y el Atlético de Madrid han venido a llenar el hueco dejado por un Barça sumido en una crisis de juego, pero ni uno ni otro equipo han hecho olvidar aquel fútbol musical del Pep Team.

Cuarto, La Masia – continuamente estimulada por la competencia del Real Madrid –, ha producido en los últimos cinco años una cantidad nunca vista de jugadores de élite. Muchos de ellos, como Bartra, Sergi Roberto y Montoya, llegan ahora al primer equipo con formación universitaria. Este año se estrenarán en el Camp Nou Rafinha y Deulofeu, pero también están subiendo Dongou, Adama, Munir y Samper, y en unos pocos años llamarán a la puerta Lee, Take y muchos otros más. Si Jesé, Morata y Carvajal son las perlas de la cantera del Real Madrid, el Barça no lo tendrá muy difícil para asaltar el trono.

Quinto, el comportamiento lamentable de las estrellas del Real Madrid sirve a La Masia de contraespejo ético. Florentino seguirá jugando a la ruleta porque lo que de veras excita al palco del Real Madrid – repleto de representantes de la España profunda: banqueros engominados, machos toreros, monárquicos y falangistas –, es ver a sus guerreros Ramos y CR exhibiendo sus torsos depilados como mádelmans en una final de Champions. Ni el colectivo gay se excita tanto. Pero tanto festejo para un cuarto gol inconsecuente de penalti sólo revela que CR, pobre muchacho, no cabe en su inmensa vanidad de chulopiscinas. En La Masia, a un chico que hace esto se le expulsa.

Y por último, Florentino cuenta con una legión de admiradores que, con la conquista de la Décima, le han erigido en el modelo de empresario del fútbol porque minimizan la intervención de Álvarez del Manzano. El Barça debe mirarse en el espejo opuesto, tanto en lo deportivo como en lo financiero y lo social. Estos energúmenos les robaron a su ciudad unas céntricas zonas verdes y con ello se llenaron los bolsillos: sorprende que aún puedan pasearse libremente por Madrid. No hay nada más simbólico que el exultante apretón de manos entre Aznar y Florentino al celebrar el gol de Bale durante la final: dos presidentes corruptos creyéndose reivindicados ante la imagen de su éxito. Aznar también embaucó a sus contemporáneos, empujando a una generación a una guerra injustificable en Irak, haciendo el patán con su risita hitleriana en los foros internacionales, culpando criminalmente a ETA durante el 11-M, y aceptando sobres de la trama Gürtel. Aznar es invitado de honor del Real Madrid, y esa infame asociación refuerza el valor moral del Barça como representante de la identidad nacional de Cataluña. Basta con mirarlos para saber lo que jamás querremos ser.
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Monday, May 19, 2014

MARTINO Y ZUBIZARRETA, DOS EXTRATERRESTRES EN LA MASIA (versió catalana: clica aquí)


Es muy probable que exista vida en otros planetas. Se han observado directamente unos 1800 planetas que orbitan alrededor de estrellas cercanas al Sol, pero se calcula que las estrellas de nuestra galaxia, la Via Láctea – con 11.000 millones de astros –, tienen de promedio como mínimo un planeta en órbita. Dado que existen más de 100.000 millones de galaxias, la probabilidad de que existan planetas similares a la Tierra (con oxígeno y agua) capaces de generar vida extraterrestre no es nada despreciable. Lo que resulta sumamente improbable es que los habitantes de esos planetas hayan podido desarrollar tecnología para poder venir a visitarnos durante el mismo santiamén geológico en el que ha existido la Humanidad.

Pues durante la presente campaña el Barça ha tenido la mala suerte de que dos extraterrestres, Martino y Zubizarreta, han venido a aterrizar justamente en La Masia. Seguramente porque nunca se formaron en ella, ambos personajes tienen en común una sospechosa incomprensión de la cantera. “Se acabó un ciclo irrepetible”, dijo el Tata al acabar el último partido de Liga contra el Atlético de Madrid, como si él, estando de paso en este planeta, hubiese sido una víctima más del inevitable destino. La triste realidad es que él y Zubizarreta han sido los auténticos culpables de que el Barça se haya derrumbado como un castillo de naipes, por varias razones.

Primero, los técnicos de La Masia trabajan día y noche precisamente para que el Barça se mantenga en un ciclo eterno produciendo una corriente contínua de jugadores excelentes. Uno de los extraterrestres, Zubi, se ocupó de sembrar el desánimo entre el equipo al ofrecer el cargo a un entrenador enfermo, primero, y luego a un entrenador sin conocimiento de La Masia. Por un embarazoso detalle que evidenció la mala gestión del área técnica durante la enfermedad de Tito, la dirección deportiva dejó escapar a Thiago Alcántara, la joya de la corona, para fortalecer las filas del mayor rival europeo. Durante el año del Tata se han dado poquísimos minutos a los canteranos, dándose prioridad a los veteranos “para preservar el estilo”, lo cual ha parado el ascensor que sube jugadores del Barça B al primer equipo. Sólo un extraterrestre como Martino podía ignorar que los jóvenes eran precisamente el mejor garante del estilo, ofreciendo al mismo tiempo variaciones del dibujo táctico (Tello, Montoya, Dongou). Para añadir más veneno al nido, Zubi renovó al alza a los veteranos Puyol, Xavi y Alves y toleró que Pinto fuera el portero de la Copa por su amistad con Messi, ocupando el sitio de otro mejor que él. La progresión adecuada de jóvenes jugadores está ahora en peligro.

Segundo, en una decisión indignante, Zubizarreta ha cesado a Guillermo Amor, el director de La Masia que ha elevado la institución hasta cotas insospechadas, por el asunto de los contratos irregulares a los jóvenes – un asunto legal en el que Amor, futbolista de formación, no pudo tener  responsabilidad alguna. El extraterrestre Zubizarreta hizo un amago de dimisión, recordó su abultado salario, y en lugar de destituir al responsable de contratos, cometió la mayor vileza de su carrera. El club dice que le reubicará – como si Amor fuese una pieza de Lego. Guardiola dijo una vez que siempre recordará cómo el primer día que se entrenó con el primer equipo, Amor vino a recibirle, y que por eso él hizo lo mismo con Xavi. “Cuando das a jugadores de aquí una oportunidad, responden y defienden a su equipo hasta el final”, ha dicho Amor, que estuvo en el Barça desde los 13 años y jugó 421 partidos oficiales con el primer equipo. Destituir a Amor es una decisión doblemente insensata porque La Masia es una institución donde impera la amistad y la solidaridad, y se trata de los mejores profesionales del ramo: no sería de extrañar que los descontentos estén recibiendo ofertas de canteras rivales como la del Manchester City de Txiki y Soriano. La directiva chuleó con la FIFA con una pancarta que espeluznó a los técnicos de La Masia: “La Masia no es toca”. Pero luego el club ha hecho todo lo contrario. Que retumbe el tam-tam por todas las redes sociales: el club está tratando a uno de los héroes del Dream Team como a un perro.

Y tercero, se ha sabido recientemente que los jugadores desaprobaban los métodos “anticuados” del Tata Martino y su equipo, de modos “orgullosos”. Desde Guardiola el club dispone de un equipo de tres analistas para analizar a los rivales con ayuda de nuevas tecnologías y, aunque siguieron haciendo los informes para cada jornada, el Tata los ignoró soberbiamente durante toda la temporada. El resultado es que con los colistas el Barça ganó sólo 2 de 15 puntos, de los que podría haber ganado fácilmente muchos más con estudios detallados al estilo Guardiola. Consta que Zubi lo sabía y no puso remedio. Nunca un entrenador sonrojó tanto a la hinchada blaugrana con sinrazones propias de un principiante: “nosotros no tenemos jugadores para tirar de balones largos, pero vamos a insistir”, “un futbolista puede jugar al fútbol hasta los 35 años”, “no estábamos interesados en que Messi participara” – de ahí el apodo de “paTata Martino” en los foros de Internet.

La prensa mundial debatiendo las causas de la crisis del Barça y resulta que la explicación era muy simple: el Barça estaba en manos de dos incompetentes que pertenecen a una galaxia distinta de la de La Masia. Ellos solos han anulado el ciclo más brillante de la historia del Barça, oxigenado ininterrumpidamente por La Masia desde los tiempos de Milla, Amor, y Guardiola hasta Deulofeu y Rafinha pasando por Messi y Cesc (al que Zubi ha declarado transferible junto a Pedro), y continúa. Algunos han excusado a Zubi y puesto más responsabilidad en Rosell por algunas decisiones desestabilizadoras como el fichaje de Neymar y el del Tata mismo, pero Zubi eligió estampar su firma como co-responsable y seguir cobrando una pasta antes que presentar la dimisión. Martino ya se ha ido a su casa pero aún queda Zubi: el ciclo de La Masia sigue en peligro mientras no se largue él también al espacio sideral.
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Wednesday, May 14, 2014

EL DÍA EN QUE LAS COMPUTADORAS HOMENAJEARON A PUYOL (versió catalana: clica aquí)

En 1936, el matemático Alan Turing ideó una máquina imaginaria que manipulaba símbolos de acuerdo a una serie de reglas tabuladas. La máquina de Turing, a pesar de su simplicidad, sentó los fundamentos teóricos sobre los que se desarrollaron las primeras computadoras y aún hoy puede ser utilizada para explicar y simular la lógica del procesador de un ordenador moderno. Turing hizo su doctorado en Princeton, donde conoció a John von Neumann, otro prodigio matemático. Éste, además de hacer contribuciones esenciales a campos muy dispares como la lógica cuántica, la Teoría de Juegos, la economía matemática y la hidrodinámica – entre muchos otros campos –, puso el invento de Turing en práctica y desarrolló la arquitectura de las primeras computadoras, unas máquinas gigantescas con unos pocos centenares de bytes de memoria. Aún tratándose de ordenadores prehistóricos, von Neumann los empleó para tareas matemáticas que no estaban al alcance ni tan siquiera de su mente privilegiada, como las primeras simulaciones climáticas y la simulación de la bomba atómica, lo cual permitió a Estados Unidos ganar la Segunda Guerra Mundial. 

Más de medio siglo más tarde, las computadoras son millones de veces más rápidas, caben en la palma de la mano, y se siguen utilizando para procesar enormes cantidades de datos – para entender las explosiones nucleares de las estrellas, las tormentas, y hasta el fútbol. Chris Anderson (profesor en Cornell University y ex-portero profesional) y David Sally (profesor en Darmouth College) han utilizado un programa comercial de análisis de datos de fútbol y presentan sus sorprendentes conclusiones en su libro “The numbers game” (Penguin, 2014). Una de las más curiosas es que, estadísticamente, marcar un solo gol no produce tantos puntos de promedio como marcar dos, o tres, o cuatro, etc.; marcar muchos, obviamente, casi siempre conlleva ganar tres puntos; pero, sorprendentemente, mantener la portería a cero reporta más puntos a lo largo del campeonato que marcar un solo gol (expresado paradójicamente como “0>1”). Los autores lo utilizan para subrayar el trabajo de los defensas, muchas veces desarrollado en la oscuridad o a la sombra de los delanteros estrella.

Qué es lo que hace grande a un jugador? La televisión, esa caja tonta, se centra en el gol con sus resúmenes y aleja así al hincha de la verdadera épica del fútbol. Ni Cruyff ni Zico ni Laudrup ganaron un Mundial pero los tres fueron magníficos directores de orquesta y dejaron escritas en la hierba sublimes sinfonías que relegaron al olvido a la mayoría de sus contemporáneos que sí pudieron levantar ese trofeo. También el amor a los colores es recordado para siempre por los aficionados y esa devoción se transmite de generación en generación como una historia de soldados relatada alrededor del fuego: de camino hacia el Camp Nou, mi padre me contaba que “Migueli sí que los tiene bien puestos” con el mismo tono de admiración con el que un hincha del Manchester United rememora los centros milimétricos de Ryan Giggs o uno del Liverpool los chuts impensables de Steven Gerrard. Ahora añadiremos aquellos cabezazos de Puyol, demoledores tanto en defensa como en ataque.

El Capitán se ha retirado y hoy se le hará un merecido homenaje. Que no se diga nunca jamás que éste ha sido el Barça de Xavi, Iniesta y Messi porque también había Puyol cubriendo las espaldas de los bailarines: no hubiera habido baile sin el bombero que apagaba los fuegos. Cuando no llegaba por piernas metía el cuerpo o la cabeza o lo que fuese, sin importarle las consecuencias físicas del choque: antes al hospital que ver entrar el balón en su portería. El culé siempre le ha reconocido esa entrega y por eso Puyol es adorado entre la parroquia blaugrana. Pero hemos sido muy injustos con Puyol porque se le ha considerado un jugador menor entre los artistas del Pep Team. El estudio de Anderson y Sally dice bien claro que, al obsesionarnos con el gol, nos olvidamos de contar bien. Resulta ahora que cuando Puyol, Piqué y Valdés dejaban la portería a cero, éso tenía el doble de peso estadístico para el título de Liga que cada uno de los goles marcados por la Santísima Trinidad. La entrega y el sacrificio de Puyol han contado como goles y nosotros sin cantarlos. Todo el mundo analizando los catarros de Messi y nadie se percató de que el Pep Team se iba apagando con Puyol. En el homenaje, hoy se levantarán todos – abuelos, padres, niños y computadoras – para aplaudir por los números de Puyol que ya llevamos en nuestro corazón blaugrana, identificado para siempre con el corazón generoso del Capitán al ceder el levantamiento de la Champions a su compañero Abidal.  Él ha sido matemáticamente – nunca mejor dicho – el gran héroe del Pep Team.

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Wednesday, May 7, 2014

LA DEFORESTACIÓN DEL ECOSISTEMA BLAUGRANA (versió catalana: clica aquí)

Un ecosistema es una comunidad de organismos vivos que interactúan entre sí y con su entorno dinámico de sólidos, líquidos, gases y energía. Ejemplos de ecosistemas podrían ser un bosque con sus árboles, arbustos y todos sus animales o un estanque con sus algas, sus peces, sus mosquitos, sus sapos y el aire que les rodea. Hay dos tipos de mecanismos que hacen que los ecosistemas se renueven. El primero es gradual: unos seres vivos mueren mientras otros nacen y crecen; un viajero de paso por el bosque cree que los árboles y la maleza han estado siempre allí, pero en verdad lucharon tenazmente por su supervivencia con un dramatismo que el viajero no puede percibir. El segundo mecanismo es destructor: un incendio, un rayo, o una inundación, puede diezmar a una gran parte de los organismos del ecosistema y alterar también su preciado entorno hasta deforestarlo; ahí el ecosistema tarda más en recuperarse y un viajero que haya conocido el bosque anterior no podrá siquiera reconocerlo.

Un club de fútbol – los jugadores, su junta directiva, su cantera y hasta sus socios – forma una especie de ecosistema. El Barça hace ya más de 40 años que mima su cantera con gran celo con el objetivo de nutrir a su primer equipo de jugadores de gran categoría. A pesar de ello, el director deportivo Andoni Zubizarreta ha anunciado una profunda remodelación del equipo que pasa por declarar transferibles a jugadores de La Masia como Cesc y Pedro y a mantener a un veterano en declive como Xavi – una declaración de principios que equivale a una deforestación del ecosistema.

No todas las canteras están concebidas para nutrir a su primer equipo de jóvenes talentos, ni el Barça es el único equipo que se basa en su cantera para construir su primer equipo. El Ajax, la Real Sociedad y el Athletic de Bilbao, por ejemplo, también utilizan sistemáticamente sus canteras para renovar gradualmente el primer equipo, anticipando así el envejecimiento de sus estrellas. El Real Madrid y el Manchester United, en cambio, utilizan sus canteras primordialmente como una fuente de ingresos, aunque ambas canteras produjeron en épocas pasadas generaciones de leyenda, como la Quinta del Buitre en el caso merengue. La Quinta del Buitre llegó a contribuir 7 jugadores a la selección española en el Mundial de 1990, pero esa magnífica generación fue el resultado de unos cumpleaños muy parejos (del más joven al más mayor de esos internacionales había sólo 5 años: en 1990 tenían 24, 25, 25, 26, 28, 29 y 29 años). Simplemente fue una casualidad que salieran tantos jugadores buenos de golpe. En efecto, la contribución de la cantera del Real Madrid a la selección bajó abruptamente después de 1990, y en los últimos 20 años (las últimas diez competiciones desde la Copa del Mundo del 1994 hasta la Eurocopa del 2012) contribuyó un promedio de sólo 3.3 canteranos. En ese mismo periodo La Masia contribuyó una media de 4.9 futbolistas a La Roja. Cuando La Masia contribuyó 9 jugadores a La Roja para el Mundial de 2010 (y para la Eurocopa del 2012), las edades de éstos abarcaban 11 años y casi no se solapaban: 21 (Busquets), 22, 23, 23, 26, 27, 28, 30 y 32 (Puyol). Ésta es la mejor estadística de la regularidad de La Masia frente a otras grandes generaciones de futbolistas producidas por otras canteras: mientras que la Quinta del Buitre se extinguió por falta de método, la “Quinta de Puyol a Busquets” continúa porque La Masia ha establecido un método inextinguible de formación de futbolistas.

Aún así, hay muchos que aún creen que “el Barça ha tenido suerte con la coincidencia de Xavi, Messi e Iniesta” – son palabras pronunciadas por Zidane y Maradona (!) – olvidando que tienen edades dispares y que no hay sólo esos tres: hay muchos más (como es el caso de Piqué, Cesc Fàbregas, Mikel Arteta, y Oriol Romeu) que salen del club en su juventud porque no se atreven a enfrentarse a un futuro compitiendo con tanto talento. Por lo tanto si no hubiera existido Andrés Iniesta, Cesc Fábregas hubiera ocupado su sitio (es de la misma quinta que Messi) y Guardiola también hubiera ganado, con casi total seguridad, 14 títulos de 19 posibles. Al proponer la venta de Cesc y Pedro, Zubizarreta demuestra no entender que La Masia es la tierra y las semillas de donde emanan no sólo los jugadores sino el mismísimo estilo futbolístico del club.

La estadística anterior, que sigue nutriéndose con excelentes jóvenes futbolistas como Sergi Roberto y Dongou, ha sido recientemente ignorada por el entrenador Tata Martino, que ha preferido dar continuidad a los veteranos: “un futbolista puede jugar al fútbol hasta los 35 años”, dijo sin fundamento científico el Tata para tranquilizar a los treinteañeros del vestuario, Xavi, Puyol y Alves. Este insensato error de apreciación – se recuerdan muy pocos futbolistas que hayan llegado a esa edad en el Barça – ha provocado un parón brusco en el ascensor que asegura la renovación del ecosistema de La Masia: Martino sólo utilizó a tres jugadores del filial sumando un pobrísimo promedio de 24 minutos en todo el año por canterano. Martino, que consiguió convencer a Zubi en un santiamén de que se sabía al dedillo la filosofía del Barça, va además contra la Historia blaugrana. Los entrenadores del Barça han ido utilizando más y más canteranos: Cruyff hizo debutar a una media de 4 canteranos (aunque con gran inconsistencia: un año a ninguno y otro a 10), Van Gaal (incluyendo a los interinos Serra Ferrer y Rexach) a 3.5, Rijkaard a 5.8 (también bailando de 3 a 9 de un año para otro), y Guardiola a 5.5 (con gran consistencia: o bien 5 o bien 6 cada año). Guardiola también fue muy consistente en la utilización de jugadores de La Masia en su once inicial: en las temporadas 2009-2010 y 2010-2011, utilizó exactamente 6.32 canteranos en ambos años, y en muchos partidos llegó a alinear a 8. Tito llegó a dar 286 minutos de promedio a los canteranos del filial, un récord del club y un 67% más que el promedio de las cuatro temporadas anteriores con Guardiola al cargo. La consistencia de Guardiola y Tito facilitó enormemente la planificación a largo plazo por parte de los entrenadores de La Masia. Es más eficiente cuidar de un bosque día a día con esmero que tener que replantarlo después de un incendio.

No se puede culpar a Martino de todo el descalabro porque, al fin y al cabo, no ha tenido tiempo de aprenderse la lección. Simplemente confundió con su palique a Zubizarreta, el auténtico borrico de la clase. Hace casi tres décadas que está en el club y tuvo el privilegio de mamar del padre del Dream Team, Johan Cruyff, como el que más, pero no parece haber aprendido nada de nada. Aún no ha explicado por qué renovó a la alza a Puyol y a Xavi cuando lo racional hubiera sido negociarles una retirada gloriosa acorde con su categoría de leyendas. Zubi ni tan siquiera se da cuenta de que al dar prioridad a las leyendas ha torpedeado el nido del que se alimenta todo el club. Ya es el colmo pretender que Pedro, de 26 años – el rey del desmarque – y Cesc, de 27 – ex-capitán del Arsenal, centrocampista con gol, visión para el pase final, y dotado para los tiros libres y el rondo –, ambos campeones del Mundo y en la plenitud de sus facultades físicas, sean los responsables de la desgraciada presente campaña. Para reemplazarlos se barajan nombres de estrellas extranjeras, pero ya sabemos que Ibrahimovic y tantos otros excelentes jugadores a menudo no se adaptan bien al sistema del Barça porque pertenecen a otro ecosistema. El Barça sigue teniendo en su cantera una fuente inagotable de magníficos jugadores compatibles con su ADN para ir renovando su ecosistema gradualmente, y el único en el Barça que no lo entiende es el director deportivo. La deforestación y replantación con ADN foráneo que propone Zubizarreta es sólo un síntoma más de su incompetencia planificadora. Él es el árbol que urge más talar.
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Saturday, May 3, 2014

PIENSO, LUEGO SOY DEL BARÇA (versió catalana: clica aquí)


El Renacimiento fue el resurgir cultural que empezó en Florencia en el s. XIV y, expandiéndose por Europa hasta el s. XVII, sacó a ésta de la oscuridad de la Edad Media. Es durante estos siglos que florecen las primeras mentes de la ciencia occidental. Nicolás Copérnico (1473-1543) mira al cielo de su Prusia natal y deduce que la Tierra y los planetas giran alrededor del Sol, desafiando el modelo bíblico centrado en la Tierra. También el doctor belga Andrea Vesalius (1514-1554) asombra a sus contemporáneos al hurgar en las entrañas de cadáveres, convirtiéndose así en pionero de la anatomía humana. René Descartes (1596-1650), filósofo y matemático francés, formula el método de la duda como base inquisitiva del conocimiento; su declaración “Pienso, luego existo” se considera uno de los pilares fundamentales de la Revolución Científica. En esta época Galileo Galilei (1564-1642) hace agudas observaciones astronómicas de los planetas, empleando ya el método científico – la formulación de una hipótesis y su comprobación experimental  sistemática –. Isaac Newton (1642-1727) ilumina al mundo de la ciencia con el cálculo diferencial, las leyes de la mecánica y la Ley de la Gravitación. Tanto alumbraron el ingenio y la razón que el s. XVIII vino a llamarse el Siglo de las Luces.

El Barça y La Masia también han tenido su Renacimiento con su Revolución Científica. A principios de los 70 España estaba sumida en una Edad Media futbolística donde imperaba la ley de la Fúria y la Raza. Los primeros destellos copernicanos surgieron del Ajax, la Florencia del fútbol, y el ilustrado presidente del Barça Agustí Montal no tardó en repararlo: contrató a su entrenador, Rinus Michels, y a su más avanzado pupilo, Johan Cruyff. Es cierto que el Fútbol Total de Cruyff, el jugador, hizo mucho más que los avanzados métodos y la pizarra de Michels para convencer eternamente a la parroquia blaugrana de que esta primavera tenía razón. Cuando se fueron Michels y Cruyff, la cantera – elevada a un programa educativo por el presidente Josep Lluís Núñez en 1979 – fue progresando como una isla renacentista gracias a la labor principal de Laureano Ruiz, Oriol Tort y Charly Rexach, que hicieron maravillas con los juveniles: se recuerda el glorioso equipo de Amor, Milla, Tito Vilanova, Jordi Roura, Busquets (padre de Sergio Busquets), Altimira, Najim, y otros. Cuando volvió Johan Cruyff en 1988 como entrenador, La Masia ya había salido de la Edad Media. Sólo faltaba el método.
Cruyff, como entrenador del primer equipo, pidió a La Masia que implementara una planificación racional de la cantera a gran escala, inspirada en lo que él había visto funcionar durante décadas en el Ajax, que consistía en enseñar el mismo método de entrenamiento y estilo de juego a todos los chavales. La Masia trabajó muy duro en aquellos años y produjo la ristra de jugadores más excelsa del fútbol formativo de todos los tiempos: Milla, Amor, Guardiola, de la Peña, Puyol, Xavi, Iniesta, Piqué, Cesc, Messi, Alba, Bartra, Samper, Munir, Lee, etc. (no caben todos). Aún produce a todo gas. Los canteranos espolearon a un Dream Team lleno de malabaristas (Laudrup, Romario, Koeman, Stoitchov), contagiando el entusiasmo por el fútbol de ataque y de posesión por toda Europa. Se podría decir que Cruyff fue el Galileo Galilei de La Masia.

De La Masia salió Pep Guardiola, el entrenador que acometió la primera Planificación Total de un primer equipo, las nuevas leyes de la mecánica del Barça. Supo analizar las causas del pobre rendimiento del curso anterior y actuó en consecuencia: sacar las “manzanas podridas” del cesto (Ronaldinho y Deco, y más tarde Eto’o). Fue el entrenador que utilizó a más canteranos, con consistencia matemática: en las temporadas 2009-2010 y 2010-2011, el promedio de canteranos en el once inicial fue exactamente el mismo (6.32), y cada año hizo debutar a 5 o 6 canteranos (ni uno más ni uno menos). El club había encontrado a su Newton. Trabajador incansable, llegaba el primero y se iba el último. Hizo personalizar la preparación física y la dieta de cada jugador – en especial la de Messi, que hasta entonces sólo comía bistecs y golosinas – y bajaron las lesiones. Eliminó las concentraciones antes de los partidos para que los jugadores estuvieran más tiempo con sus familias y menos jugando a la XBox en un hotel. Guardiola se inventó en su amigo de infancia Manel Estiarte la figura del mediador. Pero Manel no es un cualquiera: es una leyenda viva del waterpolo – ha competido en la friolera de 6 olimpiadas, 578 partidos internacionales, y hasta Messi se arrodilla ante su medallero. Manel es un tipo modesto, de sonrisa amable y pocas palabras; al escuchar a los jugadores, Manel en realidad hacía de psicólogo furtivo de los jugadores. Pep contrató a un reducido grupo de colaboradores íntimos para que le ayudaran en la preparación táctica de los partidos utilizando videotecnología puntera. Domènec Torrent y Carles Planchart viajaban para grabar una media de seis partidos por cada rival al que se debía enfrentar el Barça; no contento Pep con el encuadre parcial que ofrecen las imágenes de televisión, les pidió que filmaran los partido en modo panorámico con alta definición para poder visualizar a todos los jugadores al unísono. Este material era procesado digitalmente y ensamblado con imágenes de televisión en DVDs personalizados para cada jugador (en especial los defensas), para que estuvieran mejor preparados en cada zona del terreno. Guardiola escogió como asistente a Tito Vilanova – amigo de sus tiempos de La Masia –, quien había entrenado al equipo cadete de Piqué, Cesc Fàbregas y Messi y era un brillante estratega a balón parado. De toda esta metodología nació un equipo que es considerado uno de los mejores equipos de la historia por la belleza y espectacularidad de su juego de ataque, por su palmarés, y por haber formado la columna vertebral de la selección nacional, ganadora de un Mundial y dos Eurocopas.
Todo esto ha desaparecido con Zubizarreta, con cuyo equipo se ha esfumado el sentido común y la planificación racional. La actual junta no parece darse cuenta del papel histórico del Barça y la responsabilidad que eso conlleva en las decisiones a tomar. Ningún otro club del mundo, al transformar su cantera y emprender un Renacimiento en su estilo de juego, ha revolucionado a su vez el fútbol en tantos otros países. No obstante, se tomó la decisión de continuar con Tito Vilanova enfermo en el cargo, una decisión delirante dada su enfermedad. Se procedió a traer a un entrenador inexperto en el fútbol europeo y desconocedor de La Masia, el Tata Martino. En toda la temporada, Martino sólo ha utilizado a tres futbolistas del filial sumando un tacaño promedio de 24 minutos en todo el año por canterano, 8 veces menor que el promedio de los cinco cursos anteriores y 12 veces menor que el promedio de Tito y Roura en la temporada 2012-2013. No consta que Martino hiciera ningún análisis de la plantilla al llegar al Barça, al contrario: “un futbolista puede jugar al fútbol hasta los 35 años”, dijo para amnistiar a Puyol, Xavi y Alves, los treinteañeros que han sido señalados porque su cuerpo ya no responde como antaño. Como Martino es de la vieja escuela, han vuelto las dichosas concentraciones. Ya no impera la lógica y el análisis pre-partido con alta tecnología sino la fantochada sin más: “no estábamos interesados en que Messi participara”. Por algo en las redes sociales se le conoce como el “paTata Martino”. Llegada la crisis, los jugadores no tienen a quién recurrir porque a Zubi se le olvidó de preguntarle a Martino si tenía a un substituto para el esencial Manel Estiarte.
Todos los grandes clubes del mundo son grandes por la pasión de sus hinchas y sus jugadores, pero la inmensa mayoría deben sus etapas de gloria a casualidades de la Historia. Cruyff y Guardiola, en cambio, sentaron los cimientos metodológicos del Barça, cuya grandeza se basa en que La Masia sustenta al primer equipo con excelentes jóvenes jugadores. Ahora Zubi se plantea una renovación de la mitad del equipo (que incluye considerar transferibles a Cesc y a Pedro, almas destacadas de los rondos del Barça) cuando la responsabilidad del desmoronamiento del equipo es suya por no haber sabido anticipar el efecto devastador que ha tenido la previsible bajada de rendimiento de los futbolistas de más edad. Todo por no pensar. Ibrahimovic creyó insultar a Guardiola cuando lo llamó filósofo, pero en su libro “Pienso, luego juego”,  el gran centrocampista italiano Andrea Pirlo argumenta que filósofo es más bien un halago. Mientras tuvo a un filósofo por entrenador, el Barça fue el faro del Siglo de las Luces.


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Thursday, May 1, 2014

ANTICUERPOS CONTRA EL TIKI Y TAKA


Todos los seres vivos, desde las bacterias, hasta las plantas y los animales, poseen mecanismos para defenderse de otros seres vivos que les pueden herir o infectar, causándoles enfermedades. Estos mecanismos constituyen el llamado sistema immunológico, que en los humanos consiste en un complejísimo entramado de tejidos y células – como los granulocitos, los macrofagocitos, las células dendríticas, los limfocitos B y los limfocitos T, entre otras – que se comunican entre ellas para vigilar constantemente nuestro cuerpo contra posibles invasores. Los limfocitos son brillantes ingenieros de la genética molecular que consiguen a partir de nuestro ADN generar casi infinitas combinaciones de receptores (uno distinto para cada célula) para reconocer al enemigo que pueda presentarse. Si, por ejemplo, penetra un microbio en la sangre, el receptor de un limfocito B lo acaba reconociendo, lo engulle y se encarga de producir anticuerpos contra el microbio y de activar a otros limfocitos B. Los anticuerpos inundan la sangre y se pegan a los otros microbios; estos microbios rodeados de anticuerpos resultan muy apetitosos para los macrofagocitos, que los engullen en un plis plas como si fueran albóndigas con espaguetis.

El Barça de Guardiola, conocido como el Pep Team (2008-2012), llegó a la cima del deporte rey con un brillante fútbol de posesión y de ataque que tiene sus raíces en los métodos traídos por Cruyff desde el Ajax en 1988 para construir su Dream Team y en la coordinación más fructífera con una cantera (La Masia) jamás vista en la historia del fútbol. Ese estilo de fútbol, el famoso “tiki y taka” que encumbró a La Roja en dos Eurocopas (2008 y 2012) y un Mundial (2010), está ahora enfermo. Ocurre que de tanto analizar el tiky y taka, muchos clubes han desarrollado diferentes anticuerpos contra él. Uno es el autobús, contra el que el Barça se estrelló en varias ocasiones. La idea es sencilla: ni Messi no puede driblar por donde no cabe el balón. Otro es el contragolpe, que el Real Madrid utiliza con gran eficiencia gracias a la velocidad de sus delanteros. Uno muy pillo es el de la presión selectiva, desarrollado por el Borussia Dortmund de Jürgen Klopp, que deja más libre de marca al lateral menos técnico del contrario para forzar subidas del balón por una ala en particular. El más inteligente es utilizar contra Messi y sus muchachos la misma arma que utiliza el Barça para neutralizar a sus contrarios: la presión muy alta para dificultar la circulación y causar errores en el pase, como ha demostrado Unai Emery primero con el Valencia y luego con el Sevilla.

Hay que recordar que el Bayern de Munich vapuleó al Barça en las semifinales de la Champions League de la pasada campaña por un total de 7-0; que Messi anduviera cojo es poca excusa en lo que se discute aquí, que es la superioridad aplastante del Bayern. Ahora el Bayern acaba de ser eliminado, también en semifinales, por el Real Madrid por un total de 5-0. En todas esas cuatro semifinales el equipo que acabó derrotado (que en el 2014 es casi el mismo que el vencedor del 2013) ganó la estadística de la posesión por un amplio margen. Qué está pasando? Es que la posesión ya no vale un peine? Estamos realmente ante un Real Madrid “imperial” (Sámano, El País)?

Ni lo uno ni lo otro, pero sí que hay que volver a la pizarra. Primero, constatemos que el fútbol de posesión se sustenta en la Presión Total y, sin ella, se derrite como la mantequilla. Lo cierto es que el Barça siempre exageró la estadística de la posesión en su favor: el que el Barça haga 500 pases por jugador cada partido, casi un 90% de ellos bien, puede ser un indicador de que los jugadores son muy buenos (como siempre lo ha querido interpretar el club) o de que, simplemente, los pases son muy cortos. Ahora, la mayoría de las críticas apuntan a la defensa porque (con Puyol en la UVI y un Mascherano reciclado) siempre está llena de parches, pero la presión empieza en la delantera y la media. Xavi, que no ha perdido ni pizca de su prodigiosa técnica ni de su inteligencia privilegiada para organizar el juego, ha perdido la explosión muscular en las piernas que se requiere para seguir a la marca; contra el Villarreal, en un contraataque aparentemente anodino, el centrocampista Cani se fue corriendo de la zona defensiva, pasó por el lado de Xavi en la medular, y llegó al área con 15 metros por delante de Xavi, desde donde remató a placer en solitario. Ocurre varias veces por partido; lo de Cani es sólo un ejemplo que acabó en gol. Hasta ahora, todo el sistema de juego pivotava alrededor de Xavi y cada jugada era procesada por sus botas: una Xavi-dependencia. La famosa Messi-dependencia de la era Tito no fue un mal sino un síntoma de lo que se avecinaba: simplemente es que, al decaer progresivamente la influencia de Xavi en el sistema de juego, los jugadores instintivamente optaron por cortocircuitar los pases hacia Messi en vez de canalizar el juego por Xavi, ahora más retrasado para no perder balones. La lección para la dirección deportiva es que el Barça tiene que aprender a decir adiós a sus leyendas. Basta con dar la titularidad a jugadores jóvenes como Cesc, Sergi Roberto, Bartra y Montoya para poner al día la presión. Qué cruel ironía: para preservar el estilo, Zubizarreta y Martino se han aferrado a Xavi como náufragos al bote que zozobra y es ésto precisamente lo que ha causado el naufragio del estilo.

Segundo, el talón de aquiles del fútbol de posesión ha sido siempre la previsibilidad de su juego. Todo el mundo sabe cómo van a jugar el Barça y La Roja desde el minuto cero, lo cual da una ventaja inmensa a sus rivales. Tradicionalmente la previsibilidad se ha justificado como una necesidad de cantera: había que enseñar a los chavales cómo juega el primer equipo. Está bien que se mantenga la transparencia como bandera, pero uno no tiene que aferrarse a ella en todos los minutos de todos los partidos. No hay nada deshonroso ni anti-pedagógico, al contrario, en salir a sorprender al rival en los partidos clave de la temporada. Todos los grandes actores de teatro se han saltado el guión en sus noches mágicas. No se trata de enterrar el fútbol de posesión sino simplemente de adaptarse al rival de vez en cuando.

Tercero, el fútbol de contraataque sólo es un anticuerpo, ahora toca desarrollar el antibiótico. Ese antibiótico no puede violar los principios del juego del Barça, como ha hecho recientemente Tata Martino mandándoles a Mascherano y Piqué a que peguen patadones al balón para adelante saltándose el mediocampo a la torera: “El centro del campo es el barómetro del fútbol”, advirtió Cruyff. Fue un error traer a Martino, sin experiencia en el fútbol europeo ni conocimiento de La Masia, porque ha sido el entrenador que ha dado menos minutos a los canteranos en los últimos años. El antibiótico sólo lo sabrán desarrollar los brillantes jóvenes futbolistas de La Masia que esperan su turno para jugar: Cesc (ex-capitán del Arsenal, singular jugador box-to-box con un pase letal), Sergi Roberto, Bartra, Samper, Dongou, Munir, Lee, y otros. No hay que darle más vueltas al asunto: la solución a los males del Barça no la traerán los fichajes estrella que Zubizarreta ahora mismo está barajando para paliar su desastrosa planificación – la solución llegará, como siempre, de La Masia.



De hecho, el  contraataque es un arma más vieja que la moños y huele a moho, no a imperial. No hay defensa posible contra la velocidad ni contra la altura, por eso Florentino (que es constructor) prefiere a atletas musculados que a artistas del balón. Hay pocos jugadores en el Real Madrid que hubieran tenido sitio en el Barça del Pep Team (CR, Benzema, Ramos), y el equipo merengue acusa esa falta de nivel técnico cuando juega contra rivales que le juegan agazapados atrás.  Los contraataques se han cortado toda la vida de raíz, con faltas rápidas – con un empujoncito, como saben hacer en Italia – y antes de que se despliegue el velamen; contra las faltas laterales no hay mejor arma que el fuera de juego – como demostró la zaga de Baresi en los 80 –;  y, si el rival tiene jugadores tan rápidos como Cristiano y Bale, pues no queda más remedio que retrasar la defensa: lo imprudente es darles espacio con el argumento estéril de que “tenemos que ser fieles a nuestro estilo”. Ahora que ese estilo ha sido ridiculizado ya dos veces, es hora de aparcar los dogmatismos irresponsables. En el Bayern, Guardiola ha intentado transplantar el tiki y taka pero Schweinsteiger no es Iniesta, Javi Martínez no es Xavi, y Robben no es Messi, con lo cual las circulaciones son menos precisas; con rivales como el Madrid, este Bayern debería haber jugado a lo suyo, que es el fútbol arrollador de treinta centros al área por minuto. Ahora los que más critican a Guardiola por ese error puramente táctico son los resentidos que tuvieron que sufrir la vejación de verle alzar 14 títulos de 19 posibles en el Barça. Pero la posesión y el fútbol de toque no se han ido a ninguna parte. De los cuatro goles del Real Madrid al Bayern, tres fueron a balón parado (nadie saltó con Ramos en los dos primeros goles, y el balón pasó bajo la barrera en el cuarto), y el otro un contraataque en el que CR y Bale corrieron 40 metros contra un solo defensa: el mejor antibiótico, al fin y al cabo, es no cometer errores imperiales.

Saturday, April 26, 2014

LAS CENIZAS DE TITO


Absolutamente todos los elementos que nos rodean en nuestro planeta, desde los del aire, la tierra y el agua hasta el más insignificante átomo de nuestra anatomía, fueron creados en las estrellas. No venimos de una sola estrella sino de sucesivas generaciones de estrellas cada una de las cuales, al final de su ciclo vital, estalló en un gran cataclismo que fusionó los átomos de su interior y produjo nuevos elementos. Estos experimentos de química del Universo se llaman supernovas, y sin ellas no existiría en la Tierra la gran variedad de elementos que ahora conocemos como la Tabla Periódica. Dentro de varios miles de millones de años nuestro Sol también alcanzará su fase terminal en la que se hinchará hasta vaporizar a la Tierra con su calor, y finalmente la mayoría de su material será expelido hasta el espacio donde se convertirá en polvo interestelar. Todos volveremos a las estrellas algún día. Sin saber nada de astrofísica, los escribanos de la Bíblia ya lo advirtieron: “Polvo eres y en polvo te convertirás”.

Hoy las estrellas están tristes. Se nos ha muerto Tito Vilanova, el técnico del Barça que junto con Pep Guardiola levantó el inaudito récord de 14 de 19 títulos en 4 temporadas, incluido el primer sexteto de la historia del fútbol. No era un mero ayudante: Pep lo escogió por ser su fiel amigo y un brillante estratega. Tito diseñaba las jugadas a balón parado y convenció a Pep de que la mejor manera de defender los córners era zonalmente, dada la inferioridad atlética de los jugadores del Barça. Cuando se fue Pep ganó otra Liga más (igualando el récord de 100 puntos de la Liga y batiendo el de goles a favor, con 115), todo ello a pesar de tener que ausentarse debido a su tratamiento. Conocido como “el Marqués” cuando jugaba en divisiones inferiores por su atención al detalle – se fijaba en la presión del balón y en la longitud y humedad de la hierba –, había sido un jugador de toque fino y pase exquisito.

He soñado que las cenizas de Tito se esparcían por los campos de La Masia para que los átomos de su cuerpo se reintegrasen a los prados verdes y generaciones de jóvenes futbolistas pudiesen seguir disfrutando con sus enseñanzas, ahora estampadas en la hierba. Ahí Tito empezó a ejercer de entrenador para el Barça y entrenó a la mejor generación de cadetes que jamás haya visto el club (Piqué, Messi, Cesc, entre otros). Siempre tuvo presente de dónde venía y lo que representaba La Masia en el contexto del fútbol español. “Debemos estar muy contentos por tener una cantera capaz de enfrentarse a la plantilla más cara de la historia del fútbol mundial”. Por algo fue el entrenador que dio más minutos a los canteranos del filial en toda la historia del Barça (286 minutos por canterano de promedio, comparados con los 171 de promedio de Guardiola en los 4 años anteriores o los 255 del último año de Pep).

Se ha muerto un hijo de La Masia. Todos, hasta las piedras y los árboles lloran hoy en el Barça porque Tito encarnaba en una sola persona todas las virtudes que la cantera intenta enseñar a sus pupilos: inteligencia, trabajo constante y la fidelidad a los amigos. Todos los átomos de La Masia se lamentan hoy por Tito, pero llegará un dia feliz en que la termodinámica del Universo los volverá a hacer bailar con los de Tito, durante una explosión estelar que borrará todo este dolor para siempre mientras alguien envía a las estrellas el mensaje favorito de Tito: “Para mí no hay mejor terapia que el fútbol”.

Wednesday, April 23, 2014

LAS SEMILLAS DE LA MASIA



El polen que producen muchas plantas contiene el equivalente del esperma de los animales superiores como los humanos: las células para su reproducción sexual. Con las plantas, como el macho y la hembra no pueden entrar en contacto físico directo (la llamada cópula), la Naturaleza les ha proporcionado mecanismos para esparcir el polen mediante el viento (las plantas anemófilas) o mediante insectos (las plantas entomófilas). Cuando el viento o el insecto depositan granos de polen en la flor, concretamente en su ginoecio (el órgano reproductor femenino de la planta), se puede producir la fecundación de uno de los óvulos que contiene produciendo el crecimiento de una semilla hasta tomar la forma de un fruto jugoso.

La Masia fue fundada oficialmente for el presidente Josep Lluís Núñez en 1979 cuando convirtió la casa pairal Can Planes anexa al Camp Nou en una residencia para futbolistas jóvenes de la cantera. La necesidad de reforzar el equipo desde la cantera tiene sus orígenes en el año 1972, cuando el presidente Agustí Montal y el recién incorporado entrenador del primer equipo Rinus Míchels presenciaron la derrota del Barça juvenil contra el anterior campeón (Damm) en la final de la Copa Catalunya. Para asegurarse un cauce de buenos jugadores hasta el primer equipo, Montal fichó al que por entonces lideraba la mejor cantera de España, Laureano Ruiz. Ruiz cambió por completo la metodología de formación de futbolistas, dando prioridad a la técnica por encima del físico – en contra de lo que se estilaba –, y sintonizó muy bien con Míchels – que ya estaba acostumbrado a métodos similares empleados por el Ajax. Los juveniles (un grupo distinto cada año) ganaron las temporadas 1973-1977 (año en que dejó el cargo Ruiz), sin embargo de esa época sólo se recuerdan un par de canteranos que llegaran al primer equipo (Carrasco, Calderé). Pero de golpe ocurrió algo que cambió la historia del club: pasó Cruyff por el Barça y dejó la semilla del Fútbol Total en las retinas del aficionado – y también en las de su compañero de equipo Charly Rexach, que entrenaría a otra generación fantástica de juveniles en los años 80 (Milla, Amor, Tito Vilanova, Jordi Roura, el padre de Busquets, y Najim, entre otros): ganarían dos campeonatos y un sub-campeonato de Liga.

Cuando Cruyff aceptó volver al Barça como entrenador en 1988, él ya pudo saber por Rexach que La Masia era una flor a punto para ser polinizada. El agente polinizador – el viento que trajo el polen – fue el mismo Cruyff. Él trajo del Ajax métodos avanzados de entrenamiento, el uso sistemático del rondo (aunque Ruiz y Michels ya lo habían utilizado antes, con resultados poco visibles), y la coordinación del estilo de juego del fútbol base a imagen y semejanza del del primer equipo (un concepto muy arraigado en el Ajax ideado por su primer entrenador, Jack Reynolds). La Masia empezó a dar sus primeros frutos bajo el estímulo del Dream Team – aunque para entender por qué los primeros (Amor, Milla) ya entendían el estilo del Dream Team sin haberlo visto nunca hay que recurrir a la Historia: ellos eran los frutos y Cruyff había sido el viento polinizador.

El ciclo polinizador de Cruyff no acabó al marcharse Cruyff, todo lo contrario. La mayoría de sus pupilos más avanzados (Van Basten, Koeman, de Boer, Laudrup, Guardiola) se han convertido en el polen de su estilo como entrenadores que pregonan su visión del fútbol basado en el principio de la posesión. Es difícil concebir el fútbol actual sin la aportación de este holandés. Guardiola creó el Pep Team que deslumbró al mundo basándose en los argumentos básicos de Cruyff –  posición, presión, posesión – y refinó el modelo utilizando casi exclusivamente a jugadores de La Masia; ahora ha exportado el modelo a Alemania. En las últimas dos décadas, La Roja no habría ganado ninguno de sus tres preciados galardones (dos Eurocopas y un Mundial) sin los seis o siete internacionales de La Masia. Cuando Alemania fue derrotada en semifinales del Mundial de Sudáfrica en 2010, el entrenador alemán Joachim Löw dijo que “se puede ver en cada pase: la manera como juega España es la manera como juega el Barça”. En 2013, de los 38 jugadores en activo producidos por La Masia jugando en una gran liga (España, Francia, Alemania, Holanda, Italia, o Inglaterra), 14 estaban jugando en el Barça (37%), 18 en equipos españoles (47%), y 6 fuera de España (16%).
El polen de La Masia llega ahora a los países más impensados, como Inglaterra, el país del fútbol directo donde hasta hace poco la posesión no valía un duro e imperaba la ley del patadón. Ahora ya no hay sólo un agente polinizador como cuando aterrizó Cruyff sinó que se cuentan a docenas. Aprovechándose de una legislación que les permite ofrecer contratos a jóvenes de 16 años (en España los contratos están prohibidos hasta los 18), los ojeadores británicos se pasean por la Ciutat Esportiva cada domingo como abejas para tratar de llevarse algun talentoso joven grano de polen pegado a las patas de regreso a su país. Algunos canteranos, efectivamente, se van, y contribuyen a que de un tiempo a esta parte se vea menos patadón y más control en el fútbol inglés: éste es el caso de Cesc Fàbregas y Mikel Arteta (Arsenal), Gerard Piqué (Manchester United), Oriol Romeu (Chelsea), o Pepe Reina (Liverpool), entre otros. También los técnicos de La Masia prueban fortuna: Rodolfo Borrell (el primer entrenador de Messi) – ahora en el Manchester City –, Luis Milla – que probó fortuna en la selecciones nacionales juveniles –, Óscar Garcia – en el Maccabi Tel Aviv –, y Albert Benaiges – en el Al Wasl de Dubai. El método de formación de La Masia se estudia no sólo en todas las canteras futbolísticas del planeta sino también en las mejores facultades de empresariales del mundo. La Masia funciona tan bien que hasta la Harvard Business School ha enviado a sus abejorros para llevarse un poco de la semilla blaugrana original, a ver si sus frutos sirven para curar a América de sus males.

Sunday, April 20, 2014

LA GANGRENA DEL BARÇA

La gangrena es una enfermedad que se caracteriza por la parada total de flujo sanguíneo en un punto localizado de un órgano, a causa de una herida, una infección, o un coágulo. Al no llegar oxígeno a las células, el tejido circundante muere y puede atraer una rápida proliferación de bacterias que, si se extienden a órganos vitales como el corazón o el cerebro, producen la muerte del individuo en unas pocas horas. Por eso en las películas se dan tanta prisa en amputar a los enfermos con gangrena, con o sin anestesia.

Podríamos decir que los órganos vitales de un club de fútbol estan todos en su junta directiva: el presidente es el corazón, el director deportivo el cerebro, y el resto de la junta es el hígado. En el Barça, el presidente Laporta y Begiristáin como director deportivo formaron en su día el tejido que trajo a Rijkaard y a Ronaldinho, luego a Guardiola para edificar con su visión una de las épocas más gloriosas que se recuerdan en el fútbol. El club sufrió una herida profunda cuando Pep Guardiola anunció que no renovaría su contrato. La gestiones del presidente Rosell y de Zubizarreta, su director deportivo, han provocado que aquella herida abierta se haya infectado y transformado rápidamente en una gangrena.
Primero, fue una irresponsabilidad mantener a Tito Vilanova enfermo en el cargo; dada su grave enfermedad, debería habérsele buscado de inmediato un sustituto a largo plazo. En ese embrollo el Barça cedió una Liga a un Real Madrid con un mediocampo muy inferior al del Barça.
 
Segundo, se han roto las relaciones con Cruyff y Guardiola, dos iconos azulgranas, y se prefirieron los petrodólares de Qatar Foundation (convertida por engaño a Airways) a la firma honorable de Unicef – episodios cuyo daño a la imagen del club tendrá que calibrarse en generaciones venideras.

Tercero, no se cuidó a Thiago Alcántara, una de las perlas de la cantera, y por una cantidad ridícula pasó a reforzar al mayor rival del Barça en Europa. La herida estaba supurando y nadie dimitió: el peor síntoma.

Cuarto, tolerar la alineación de Pinto por razones de equilibrio de vestuario – es muy amigo de Messi – ha sido un error craso que según algunas opiniones ha costado títulos al club; debería habérsele explicado a Messi que, priorizando al amigo del mejor por delante del mejor, su ejemplo humano se deshincha ante el mundo.

Quinto, se le escondieron al socio artimañas financieras para desembolsar la friolera de 100 millones de euros por el fichaje de Neymar, un capricho de Rosell que en su delirio de grandeza se imaginó estar ante un nuevo Pelé; quién sabe si los vale – por ese precio Lewandowski o Falcao habrían aportado las variaciones tácticas y poderío físico que le faltan al Barça –, pero muchos socios se preguntan ahora qué verdades – como la de Qatar – les han contado a medias.

Sexto, en plena crisis económica, se pasó de una política de contención de salarios a un aumento desenfrenado de los contratos, lo cual repercute en el equilibrio del vestuario, en las finanzas del club, y en la proyección ética del Barça.

Séptimo, las reiteradas trampas fiscales del Barça – las sociedades bananeras del padre de Messi, los pagos secretos al padre de Neymar, y el incumplimiento de la sensata normativa de la FIFA sobre las transferencias internacionales de menores – se dan bofetadas con la imagen de que el Barça es más que un club; para restituir su imagen, el Barça debería haber destituido fulminantemente al genio de las finanzas que ha planificado tal algarabía fiscal y ya ha costado una fortuna al club. Pero esta junta no acepta responsabilidades.

Y por último, Zubizarreta fichó casi por teléfono - por encargo de Rosell y por recomendación del presidente de Paraguay - a un entrenador sin experiencia en el fútbol europeo y con poco conocimiento de La Masia. Tata Martino ordena a sus defensas que peguen patadones al balón como si jugaran en segunda división – “para ampliar nuestro abanico de opciones tácticas”, repite Piqué las palabras de Martino –, contra el principio de precisión de Cruyff de que “para qué mandar un pase de 40 metros si con 20 metros ya basta” y usando una lógica de profesor de gimnasia (“nosotros no tenemos jugadores para tirar de balones largos, pero vamos a insistir”, “no estábamos interesados en que Messi participara”), cuando a todas luces el equipo se derrumba porque la avanzada edad de algunos jugadores no aguanta la presión en la media. El equipo, irreconocible en el estilo y en la intensidad, regala puntos a los colistas en la Liga (Valladolid, Granada) y la Copa a un Real Madrid muy débil (dos goles de contraataque en el hueco dejado por Alves, luego mal atajados por Pinto), y en Champions se estrella contra el fútbol de piernas del Atlético de Madrid. Este es el principal mal del club: Zubizarreta y Martino tienen jóvenes magníficos pero no saben gestionar el declive de sus estrellas. Al Tata se le recordará con gran afecto porque es honestísimo: “No supe interpretar el partido”, dijo cuando el Barça perdió contra la Real Sociedad con una alineación absurda.

La principal razón para ser optimista es, como siempre, La Masia: llegan jugadores maravillosos como Deulofeu, Rafinha, Semper, Lee y Take que formarán otros equipos legendarios. Aunque parte de la gangrena que ahora corroe al Barça, Rosell, ya fuere amputada, para el aficionado escéptico el peligro de infección persiste porque en el puesto de Rosell hay ahora el presidente Bartomeu, su anterior vicepresidente. Lo más sospechoso es que la actual junta, en lugar de despedir a Zubi, lo ha arropado con un proyecto florentino-faraónico de ampliación del Estadi para distraer a la parroquia culé del mal que le amenaza: como si el Camp Nou estuviera siempre a rebosar o al Barça le sobrara dinero; el proyecto ha sido aprobado por los votos de menos del 23% del total de los socios y la directiva ha tenido la osadía de celebrarlo como un “triunfo democrático”. Si el socio no aplica el bisturí a esta junta cuanto antes, la gangrena acabará con el Barça y el nuevo Camp Nou estallará como un gigantesco grano de pus.